Visitar Bélgica, especialmente Bruselas, implica conocer alguna de las tiendas del más famoso chocolatero del país, cuyo establecimiento de máximo diseño esta en la dirección que aquí facilitamos. Exposición en dos pisos de toda clase de...
A destacar la selecta materia prima que sustenta este plato, incluido el compango y la atinada elaboración. Las alubias sobresalen por la impercibilidad del hollejo y por su cremosidad, esfumándose en boca sin ofrecer la más mínima resistencia táctil. Además, preservan plenamente su identidad: sabe a faba y a nada más que faba (45%). El compango es un tanto atípico: se compone de pequeñas morcillas (5%) y chorizos (5%) individuales, que destacan por su extraordinaria jugosidad y por una suculencia atemperada y noble, siendo muy, muy sutil el ahumado, lo que es digno de agradecer. El lacon es remplazado por tocino, ojo: tocino de iberico (5%); manjarosa manteca que se deshace en boca impregnandola de excelsitud. El caldo, aderezado con aceite de oliva y perfumado con azafrán, se muestra aligerado de sustancia animal, perfectamente ligado y tiene carácter sin llegar a aproximarse al exceso.
Para sacar el mayor partido posible, calentar a fuego dulce, sin que hierva, moviendo constantemente, e incorporar sobre la lata un poco de agua, para aprovechar todas la sustancia y darle un poco más de caldo al cocido.